martes, julio 18, 2006

El Rey de Culombia

Apenas han pasado 24 horas desde que fui rescatado y ya hecho de menos el cariño y la compañía que daba aquella criatura marina.
Hoy he pasado toda la mañana en la biblioteca, tratando de encontrar alguna referencia sobre tan extraño animal... pero todo ha resultado inutil. Debo ser el primer ser "pseudo-humano" que ha entrado en contacto con esa desconocida raza. Debería ponerle un nombre.

En eso andaba pensando de camino a casa cuando me pareció que alguien me seguía. Al principio fue sólo la sensación de sentirme observado así que tomé un camino alternativo para llegar a casa, más largo, lleno de rodeos y bastante absurdo. Aún así alguien parecía interesado en mi. Me daba algo de miedo darme la vuelta y encontrarme la cara pálida de un niño o la figura tenebrosa de una chica de pelo largo y negro avanzando hacia mi con las manos extendidas y el rostro tapado por su melena oscura. Ya lo sé, debo dejar de ver películas japonesas.

Apreté el paso, llegué a casa con la sensación de tener su aliento pegado a mi cuello y cerré la puerta tras de mi. Un minuto después alguien tocó mi puerta. Un sólo golpe, aunque más bien parecía un choque o un empujón.

- ¿Quién es? - pregunté tranquilo, tratando de que no se notase mi nerviosismo.
- Usted no me conoce, pero necesito hablarle de un tema muy importante -me contestó-

Su voz parecía segura, no amenazante... así que decidí abrirle.
Tras la puerta se encontraba un tipo bajito, enfundado en un abrigo largo negro y un gran gorro con visera que le tapaba casi todo el rostro.

- Pase -le dije- ... aunque le advierto que soy peligroso cuando se me provoca
- Lo dudo mucho -contestó mientras entraba y se dirigía hacia el salón- . Hace mucho calor, permítame que me quite el abrigo.

El extraño se quitó el abrigo y el gorro y entonces pude ver claramente que no se trataba de un ser humano. Era diferente... raro... aunque al mismo tiempo me resultaba muy familiar.


Tenía un cierto parecido a aquel ser que me acompañó mientras estuve perdido.

- Soy el Rey de Culombia, me llamo Anón II

Asombrado y sin poder articular palabra alguna sólo pude arrodillarme ante él en señal de reverencia

- Levanta humano... no he venido a que me hagas la pelota

- Disculpe mis modales Rey, nunca he tenido la oportunidad de alternar con la realeza -le dije-

- No tengo mucho tiempo. Mi raza sólo puede estar fuera del agua durante 2 horas y has tardado mucho en llegar a casa. Seré breve. Ayer te convertiste en el primer humano que nos ve y vive para contarlo. Normalmente tenemos la precaución de arrastraros hacia el fondo. Entiéndeme, no podemos correr el riesgo de que alguien cuente que nos ha visto. Sería el fin de nuestro mundo y de nuestra existencia. Sin embargo, ayer nuestra exploradora no pudo llevar a cabo su misión. Me cuenta que se produjo entre ustedes un encuentro especial y creyó que se podía confiar en ti.

- Pero Rey...
- Llámame Anón
- Pero Anón, yo jamás pondría en peligro a vuestra raza. No tome represalias con su exploradora, se lo pido como favor a cambio de mi silencio.

- Pareces honesto humano... Te confieso que venía dispuesto a acabar con tu vida mediante la expulsión de un terrible gas venenoso que almacenamos en nuestro interior y que nos sirve para escapar de los depredadores marinos.

- Gracias Rey,... para mi usted será siempre Anón II el Misericordioso.

- Bueno, que sólo venía a advertirte que te vigilaremos a partir de ahora. Si alguien se entera de nuestra existencia sabremos que habrá sido a través de ti y las nalgas de nuestra venganza caerán sobre ti.

- No se preocupe majestad, el secreto de su raza está a salvo conmigo.

- En tu palabra confío. A cambio de tu silencio te enseñaré el ritual secreto de los Culombianos:"la llamada". Si alguna vez sientes que estás en peligro, utilizalo y alguno de nosotros acudirá para ayudarte. Pero antes... ¿te importaría rascarme un poquito la nalga izquierda? No sabes lo molesto que puede llegar a ser no tener brazos.

- Por favor... sería un gran honor para mi.

Dicho eso me confió el gran secreto. Prometí que no hablaría de ello, no sea que la gente que lea esto utilize ese poder de forma abusiva y acaben llamando a los Culombianos cada dos por tres.

lunes, julio 17, 2006

Perdido en el océano

He estado perdido durante 4 días. Alquilé una pequeña lancha neumática para observar desde el agua los movimientos de las super-agentes secretas de la playa. Tan entregado estaba en la faena que volví a experimentar ese inusitado crecimiento orgánico del que ya os he hablado. Como sólo conozco una manera de devolverlo a su estado original me puse en ello y no sin esfuerzo logré mi propósito a costa de ser invadido por un placentero adormecimiento que atendí de buena gana.

Al despertarme había perdido de vista cualquier atisbo de costa. Me encontraba en medio del océano, a la deriva. No había nada a mi alrededor, no disponía de alimento ni bebida, y las horas más calurosas del día estaban aún por llegar.
A media tarde estaba ya desesperado, dispuesto a arrojarme al agua y dejar que la corriente me arrastrase presumiblemente hacia lo más profundo y oscuro de su fondo.
Qué efímera mi existencia después de haber dejado de ser sombra -me dije mientras me asomaba por un costado buscando las fuerzas para llevar a cabo mi plan-. A punto estaba de hacer un último esfuerzo para caer fuera de la lancha cuando escuché a mis espaldas como algo emergía del agua, chapoteando mientras se acercaba por estribor.














Me giré sorprendido y descubrí una extraña criatura que se había situado junto al lateral de la lancha.
Parecía sonreirme así que supuse que era amistosa. Me acerqué para tocarla y se asustó.

- Tranquila pequeña -le dije con dulzura-. Soy sólo un naufrago, un ser solitario, como tú. No quiero hacerte daño.

Volví a acercar mi mano sobre su cabeza sonriente y la acaricié.
Aquel ser pálido, de piel suave y resbaladiza, pareció comprender mi buena voluntad y se acercó un poco más a mi, permitiendome acariciar su cabeza con ambas manos. La tranquilizé masajeandola con suavidad y ternura y fue entonces cuando observé que en el centro de aquella enorme sonrisa poseía dos bocas, una pequeña situada en el centro y otra más grande colocada un poco más abajo. Ambas eran sonrosadas, sin dientes y rodeadas de una fina capa de pelo -la mayor, sobre todo-. Mi curiosidad y amor por los animales me animó a rozar sus bocas con la punta de mis dedos. Al rozar la pequeña se estremeció ligeramente, pareciendo que se contraía y se relajaba. Continué deslizando mis dedos hasta la boca grande y noté que se entreabría, permitiéndo que hundiese las yemas de mis dedos en ella.
A pesar de que no tenía dientes no acababa de confiar en ella así que a la vez que hundía mis dedos trataba de observar algún gesto o reacción extraña para retirar la mano lo más rápido posible.
Aquel juego parecía gustarle puesto que no dejaba de moverse y pegarse a mi. Estuvimos así durante muchos minutos hasta que, de repente, comenzó a temblar, se agitó y desapareció bajo las aguas.

Al poco tiempo apareció un barco y me rescató.
No he querido comentar nada porque sé que no me creerían... pero ahora, cuando miro a mar, sé que bajo sus aguas se esconde un ser cariñoso y alegre, jugueton y risueño... que me espera para que le acaricie con mis dedos.

jueves, julio 13, 2006

Mis nuevos vecinos

Tengo nuevos vecinos. Se acaban de mudar a casa de una viejecita que vivía enfrente de mi ventana. Qué callado se lo tenía. Hace dos días me vino a pedir prestado un spray mata-hormigas. Si se lo llego a dejar me hubiese quedado sin el. Ayer mismo le ví regando las plantas y hoy parece haber vendido ya su casa.
Qué cosas, ¿verdad?

Lo cierto es que tengo curiosidad por conocerles. Espero que sea buena gente. Si me caen bien otro día les advertiré sobre los peligros de ir a la playa y el uso de tecnología secreta para interferir y captar nuestras ideas. Es un tema muy delicado, no puedo ir contándoselo a cualquiera.
Creo que voy a hacerles una visita ahora.

Salgo a la calle y me acerco a la puerta.
Toc Toc
(no contesta nadie)
Insisto y golpeo la puerta con más firmeza.

Al poco tiempo escucho unos pasos y oigo como se abre la cerradura desde dentro. Me abre la puerta un muchacho jóven.

- Hola chavalote (le digo)
- Mmm... (no habla pero asiente con la cabeza) Es un chico joven con pinta de empollón. No parece que le gusten las visitas puesto que apenas ha abierto la puerta y se ha situado de forma que yo no pueda flanquear la entrada.

- Bienvenidos al barrio. Soy... (dudo -con las prisas ni me he preocupado por tener un nombre)... soy... bueno, puedes llamarme "Tío Craken"

El empollón me mira de arriba a abajo.

- Verá, es que estamos ocupados con la mudanza...
- Tranquilo -le digo- ... sólo venía a presentarme por si acaso necesitais ayuda.
- No será necesario...

Presiento que la conversación se acerca a su fin.

- También quería advertiros sobre una serie de experimentos secretos que están sucediéndose en la zona y que podrían afectar a vuestra mente y a vuestro cuerpo.

Esta vez parece que he conseguido captar la atención del chico. Me invita a pasar y me pide que le hable del tema. Parece interesado en conocer detalles de mis investigaciones para no se qué trabajo de clase sobre un software revolucionario que pretende implantar en la mayor parte de los ordenadores del mundo y que podría incluir esa tecnología de trasmisión de ideas.
Lo cierto es que no sé que es eso del software... pero sí que me doy cuenta de que ese chiquillo tiene una imaginación terrible. Esta juventud de hoy...

Al terminar de contarle todo observo la gran cantidad de anotaciones que ha hecho en un cuaderno. Parece encantado con la idea, tanto que me regala una foto de su familia en señal de buena vecindad.


Que simpático el chaval (el de azul, abajo a la izquierda)... y que rara su familia.

martes, julio 11, 2006

El quinto elemento

Hoy me he despertado como nuevo.
El encuentro con la super-agente de ayer me resultó especialmente enriquecedor. Además he aprendido que el uso de tecnología oral provoca posteriores estados de somnolencia.

Al salir a la calle me he dedicado a observar discretamente el quehacer diario de la gente. Había oído que el Papa pedía que se protegiese a la familia tradicional debido a que estaba siendo "acechada" . Sin embargo, por más que lo he intentado no he podido descubrir desde dónde se acecha a la familia tradicional. Miro de reojo los balcones de los edificios y no percibo presencia alguna de acechadores. Recuerdo entonces la maniobra del Discovery y termino por enlazar ideas: La ciudad se encuentra invadida por super-agentes secretas del tipo de esta, esta otra, o incluso estas... que captan información de las familias tradicionales y la envían mediante un sistema de trasmisores acoplados al pecho hacia una red de satélites espía que a su vez procesan la información y la depositan en la estación espacial, a salvo de miradas curiosas. Todo cuadra.

Cansado de buscar algún acechador de familia tradicional me senté en una terracita frente a la playa. Me pedí un granizado de limón y mientras lo saboreaba escuché la siguiente conversación entre una jóven pareja:

- EL: ... no se qué decirte churri, este verano tampoco vamos a poder irnos de vacaciones
- ELLA: No me digas eso cari que me da el bajón.
- EL: Pero churri... tenemos 4 chiquillos, no tenemos trabajo, vivimos en casa de tus padres que viven de alquiler con tus abuelos... no sé, no me salen las cuentas.
- ELLA: es verdad mi amor... qué egoísta soy. Perdoname cari. Menos mal que nos tenemos el uno al otro. Eso es lo importante. Vayámonos a dar un baño, que es gratis...

Dicho esto se cogieron de la mano y se metieron en el agua.
Esa conversación despertó mi curiosidad así que seguí a la pareja con mi super-mirada especial. Les ví chapotear, abrazarse, besarse... chapotear, abrazarse... abrazarse....abrazarse... continuar abrazados... y luego salir del agua contentos.



El próximo verano regresarán con un chiquillo más... aunque ellos aún no lo sepan.

lunes, julio 10, 2006

Las Super-Agentes

Intranquilo tras comprobar los efectos que sobre mi propio cuerpo había producido la exposición directa a la tecnología utilizada por las dos super-agentes secretas de la playa (ver POST anterior: Discovery) decidí investigar un poco más sobre el tema.

Como comentaba Rita Peich en el anterior post, no existe botón o mecanismo que acelere el decrecimiento sino que ese hecho ocurre de forma automática pasado cierto tiempo. Necesitaba volver a la playa para comprobar si ya estaba inmunizado o si por el contrario seguía siendo susceptible ante aquella radiación. Al día siguiente me reforcé la entrepierna con una capa de material reflectante (principalmente papel de aluminio) y volví al lugar de los hechos con la esperanza de que siguiesen con el experimento.
Al llegar me dirigí hacia el punto de contacto del día anterior y no encontré nada. Pensaba desistir en la búsqueda (reconozco que soy algo impaciente) cuando de nuevo sentí una agitación interior.

Estaban en el agua trasmitiendo de nuevo los pensamientos de aquellos incautos, y esta vez habían perfeccionado el equipo.

Ya no necesitaban que el Discovery realizara peligrosas maniobras para captar la señal. Habían aumentado considerablemente la potencia de los trasmisores y ya nada las detenía.


Volví a concentrar mi mirada sobre ellas y esta vez, aunque sí sentí un leve cosquilleo, no experimenté crecimiento alguno. El material reflectante que cubría mis genitales había logrado evitar la exposición al campo de influencia de aquellos aparatos. Guardé el dato en mi memoria y me alejé sonriendo de allí.

Al llegar a casa me liberé del papel de aluminio pensando que ya estaba fuera de peligro cuando de pronto alguién llamó al timbre.
Me acerqué a la puerta y pregunté.

- Vengo a hacerle una encuesta sobre la reciente visita del Papa Benedicto XVI -respondió una voz de mujer-

Abrí la puerta y allí estaba ella . Antes de que abriese la boca ya me había dado cuenta de que era otra super-agente secreta buscando leerme el pensamiento con la excusa de hacerme una encuesta.

- Sé a lo que vienes -le dije-

Sonrojada dejó caer la carpeta que traía y me confesó que era una super-agente en prácticas, que llevaba sólo unos días en una agencia mega-secreta que prefirió no nombrar para no tener que matarme a continuación y que necesitaba obtener información sobre lo que pensaba la gente sobre el Papa o la despedirían.
Me miró de arriba a abajo y observó que mi boxer ajustado se iba poco a poco despegando de la piel.

- Es debido al campo magnético que generan tus receptores -le dije señalandolos y quitando importancia al asunto-
- Pués es raro -contestó ella- Al ser super-agente en prácticas toda la información la proceso de forma oral.

Eso era desconcertante. Mi cuerpo no sólo reaccionaba debido a las emisiones de la trasmisión sino que era capaz de detectar cualquier tecnología o medio que se utilizase para lograr tal comunicación.

- ¿oral? , ¿estás segura?
- Sí claro -me contestó- ...mira como lo hago

Dicho eso, recuerdo ver como se agachaba y bajaba mi ropa interior. Luego, el acoplamiento, un calor emergente, ...un todo me da vueltas y finalmente una sucesión encadenada de fuegos de artificio imaginarios. Cerré los ojos un instante y cuando los volví a abrir ya se había marchado.

Me vació de información.
Ahora, tirado en la cama con los muslos aún pringosos sólo pienso en perseguirla, en alcanzarla en su aún confiada huída. Me quedé con tu cara -pienso- ... pero eso es lo que mi mente quiere hacer. Mi cuerpo me pide reposo. Cierro los ojos... me dejo dormir.

viernes, julio 07, 2006

El Discovery

Después de haberme ocupado del Tío de Craken, y mientras me dirigía a saborear mis primeras horas de sol en completa libertad, noté una gran agitación en mi interior.
De repente me volví azul, señal inequívoca de que algo extraño estaba sucediendo a mi alrededor. Aprovecho para explicar a los no entendidos que cuando una sombra se encarna en un ser vivo tiende a colorearse de azul en el momento en que su séptimo sentido (del sexto os hablaré otro día) percibe... digamos, "cosas raras".



Molesto -aunque no sorprendido- por ese hecho traté de encontrar la explicación a tal colorida respuesta orgánica. Nada parecía fuera de lugar a mi alrededor y sin embargo aquella impregnación azul no desaparecía. Entonces, miré hacia arriba con mi supervista -no la heredada por el Tío de Craken que era más bien algo miope sino por la propia y característica mirada profunda y telescópica que poseemos nosotras las sombras- y descubrí la causa de aquella anomalía en mi cutis -por cierto, terso y suave- .

Sobre mi cabeza, calculo que a unos 300 km de distancia, el trasbordador espacial Discovery realizaba una extraña maniobra. Parecía frenar en seco su avance para dar una vuelta completa sobre su vertical a modo de complicada pirueta.
Nadie más que yo parecía darse cuenta de lo que allí estaba sucediendo así que era mi deber investigar aquel asunto.

Recorrí aquella playa sin perder de vista el vuelo del Discovery y casi cuando iba a darme por vencido encontré el motivo de tan arriesgada maniobra.
En mitad del gran tumulto se encontraban dos señoritas tomando el sol... o eso parecería para los ojos inexpertos y poco profundos de un ser humano corriente. Enseguida me di cuenta de que se trataba de otro experimento más de alguna oscura y desconocida agencia secreta.
Esta vez habían camuflado a dos de sus super-agentes haciéndolas pasar por turistas que tomaban el sol... cuando en realidad estaban utilizando una sofisticada tecnología secreta de captación del pensamiento a través de la mirada. Gracias a dos potentes receptores, las miradas -sobre todo masculinas- hacia un punto fijo eran decodificadas hasta el punto de obtener casi el 90% de los pensamientos que pasaban por la mente del sujeto. Esos pensamientos, nuevamente codificados con una clave especial que hasta a mí me costó averiguar, eran enviados con tecnología wifi hacia el espacio donde el Discovery los recibiría y almacenaría para luego ser depositados en la Estación Espacial, único lugar no accesible del planeta.
El Discovery necesitaba adoptar esa extraña posición para captar mejor la señal wifi de las antenas emisoras. Haciendo un cálculo rápido, un aumento en la longitud de las antenas emisoras hasta los 50cm hubiese ahorrado el giro de la nave... pero claro, también hubiese llamado la atención.
Me dirigí hacia las dos super-agentes e interferí en la recepción de los pensamientos mediante la sencilla técnica de concentrar mi profunda mirada en los dispositivos receptores. Alarmadas por haber sido descubiertas decidieron abandonar el lugar.


Afortunadamente mi visión profunda está dotada asímismo de una sofisticada cámara de 20 Megapixels que me permitió fotografiar la pirueta del Discovery y el momento en el que las super-agentes recogían y enviaban la información.

Por motivos de seguridad internacional y tras llegar a un acuerdo con ellas, he decidido ocultar el rostro de las super-agentes antes de publicar la foto. No obstante, puedo asegurar que aquella tecnología secreta llegó a hacer mella en mi voluntad puesto que durante unos segundos... o quizá minutos, no pude apartar la vista de aquellos receptores de pensamiento.
Además, pude comprobar que esa tecnología lleva parejos efectos secundarios de diversa naturaleza: subida de tensión, incremento del ritmo cardiaco, aumento de la salivación y, lo más curioso -por ser algo nuevo para mi- crecimiento anormal del pene. Aún no me habituo a este nuevo cuerpo así que mientras envío mentalmente este comentario para que se publique estoy buscando el interruptor, el botón, o la herramienta que lo haga regresar a su estado original.

jueves, julio 06, 2006

Año 01 - Día 01

Craken se ha marchado.
Se ha tomado unas vacaciones para recorrer el mundo y olvidarse de todo: del trabajo, de la rutina, de los horarios...

Craken se fué... pero yo me he quedado aquí.
Soy su sombra. Para el que no lo sepa, cuando uno abandona una casa para no volver jamás debe asegurarse de dejarla completamente a oscuras antes de cerrar la puerta por última vez. De no hacerlo se corre el riesgo de que tu sombra, o tu reflejo, queden atrapados allí entre las paredes, en el suelo, en un espejo...
Tal vez te haya pasado y no te hayas dado cuenta. Hay quienes nunca llegarán a sentir esa falta y hay quien se da cuenta -aunque sin entender el por qué- de que ha perdido algún recuerdo, olvidado alguna vivencia, que le ha abandonado la suerte, la alegría o la tristeza,...

Craken descuidó ese aspecto, y lo cierto es que por error, o guiado por algún capricho del destino, dejó atrás una luz que proyectó su figura junto a la puerta. Cuando cruzó por última vez aquella línea imaginaria me dió la vida. Primero fui sólo una mancha borrosa que luchaba por encontrar una imagen o un cuerpo que me permitiese tomar forma, conseguir la apariencia de alguien real. Afortunadamente aquella luz artificial me permitió sobrevivir a la noche, que inunda y engulle todo a su paso con su manto de negra oscuridad. Al día siguiente encontré junto a una pared la foto del Tío de Craken y su perro. Hubiese preferido encarnarme en algo más esbelto, o más estilizado... pero sabía que en cualquier momento alguien podría cortar la luz, o fundirse la bombilla. No podía salir de aquella habitación porque como sombra que era hubiese quedado disuelto entre otras sombras allí donde la luz llegase ténue y sin posibilidad de atravesar aquellas zonas donde no llegase la radiación lumínica.

Esta es mi presentación. Fui sombra de Craken y ahora quiero vivir por mi mismo aquello que antes sólo veía difuso y borroso desde la penumbra de mi existencia.
Lo primero que haré será hacerle una visita al Tío de Craken. He de trasmitirle mi felicidad y agradecerle mi existencia. Sin embargo también seré el portador de la voluntad de su destino. Sólo puede haber uno. Posiblemente me quede con su perro.